Oh sí, hace unos seis años; cuando tenía 14, fui más cursi y patética de lo que soy ahora.
No modifiqué más que un par de tildes y creo que incluso transcribí ciertos errores ortográficos sin tener consciencia de ellos. Claro, de los de redacción sí soy medianamente consciente, pero no los corrijo por honor a la verdad. Y, por último, creo que esto es lo bueno de escribir un diario: poder reírse de sí mismo en el futuro.
Marzo 18 /03
Hoy vi a Felipe, después de tanto tiempo; después de inventarme mil cosas para olvidarlo, después de haber conocido a su novia, después de disminuir el número de veces diarias en las que pienso en él y después de odiarlo algunas veces y otras; resignarme a tratar de olvidarlo, pero sin ser capaz de odiarlo. Hoy lo vi y no sé si quedé igual o peor que antes, detestándolo porque no me volteó a mirar o queriéndolo más porque estaba divino. No sé, lo que es seguro es que me dejó más confundida que antes y también muy sorprendida, no entiendo cómo es posible que durante días pasados y toda la mañana de hoy estuve pensando en él, deseando que me viera y justo eso ocurre alrededor de las 12:35 p.m.
Creo que cuando lo vi lo reconocí más por la ropa que por cualquier otra cosa, porque estaba vestido como siempre, con su buzo negro y su jean azul roto y luego me di cuenta que tenía el pelo más largo… Bueno, tanto tiempo sin verlo… Y no cambiaré de opinión al pensar que soy una idiota pensando en alguien que tiene novia y que no me da ni la hora y creyendo estar enamorada de alguien que no me corresponde, cuando se supone que hay algo llamado “reciprocidad”. No sé qué siento por Felipe, sólo sé que “¡lo siento!”, pero no puedo hacer nada para evitarlo.
Abril 2 /03
Ayer y hoy recibí en la noche dos llamadas telefónicas de la misma persona: Laura. Para hablarme de la misma persona: Felipe. Y también, ambas llamadas me destrozaron, no sé por qué pero lo hicieron. Alrededor de las 10 p.m. fue la primera: “Felipe se agarró con un man; “Gokú”, en plena salida del integrado. Dicen que Felipe quedó sin ceja y que esa peleíta fue ocasionada porque el pasado viernes, el tal “Gokú” echó a Felipe del parque.”
Abril 3 /03
Continuación
Hoy no fue, no es ni será mi mejor día. En pocas palabras me siento fracasada y decepcionada, y no es precisamente por Felipe, pero eso me acaba de aburrir mucho más. Continuando con la historia de Felipe, Laura después de la pelea obviamente se fue para su casa y vio a Felipe no sé por cuál hueco de Aliadas, al parecer muy triste.
Y de lo que pasó ayer puedo decir más: Felipe estaba en la salida de ese colegio y Laura escuchó que él estaba diciéndole a Cristian que “Gokú” le había dado muy duro pero que él también le dio su merecido, y que antes de que lo metieran a la cárcel, iba a ir al comando a denunciar a ese otro tipo. Y luego Laura iba caminando para la casa con dos amigas y Felipe y Cristian iban en la bicicleta y casi que las atropellan, entonces Laura no sé qué cosas le empezó a decir y Cristian entonces dijo: “¡¿Quiere que la levante?!” y Laura le respondió: “¡Levántese usted!”, entonces no sé qué entendió ese peladito que le dijo que él ya lo tenía muy grande y Felipe dijo: “eso sí es verdad, porque tiene una hernia ahí”… Me parece estúpido… Entonces luego Laura lo volvió a ver en el parque y Felipe la miró muy feo, pero en cambio las dos tontas amigas de Laura empezaron dizque a silbarle y a decirle “papi” que porque estaba muy bueno… Qué rabia…
Querido diario:
lunes 5 de octubre de 2009 | Publicado por Vilma A las 3:31 AM 2 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
Etiquetas: revelando intimidades
No se la deseo a nadie y aún así...
- Me cortó el pelo a la altura de la oreja cuando tenía tres años, mientras dormía.
- Desde los dos hasta los cuatro años, me aplicó champú de manzanilla en el cabello y me obligó a permanecer media hora con él, con tal de verme lo más rubia posible.
- Me tomó al menos una foto por mes desde que nací, pese a que me atemorizaba ser fotografiada.
- En los parques de diversiones, no podía montar en nada que a su criterio fuera peligroso; es decir, en nada divertido.
- Era la rectora del colegio en el que por lógica estudiaba, así que le ordenaba a la profesora de educación física que no me forzara haciendo demasiado ejercicio. Prueba de ello es mi deplorable condición física actual.
- Del mismo modo, podía cambiar de curso a compañeras que considerase malas influencias para mí, si lo creía necesario.
- Mientras cursé el bachillerato, me estuvo prohibido comprar Coca – Cola (mi gaseosa favorita) en la tienda escolar. En cambio, debía tomar diariamente Malta, pues, según ella, es una bebida alimenticia.
- Me dejó de hablar al enterarse que salía con un chico.
- Cuando le daba clases de “Word”, me dijo que no habría de usar tipos de letra como “Times New Roman”, “Century, “Courier New” entre muchas otras, argumentando que no sabía escribir en inglés.
- Desde el pasado mes de Abril y tras más de 20 años viviendo a máximo nueve cuadras de mí, mi tía monja tuvo que mudarse al vecino departamento de Santander. Y, pese a todos los pronósticos, se le extraña.
lunes 31 de agosto de 2009 | Publicado por Vilma A las 11:35 PM 4 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
UNA DE TANTAS COSAS CURSIS
25 de Enero de 1999; muchos lo recuerdan por ser el día en que un terremoto arrasó con la ciudad de Armenia, yo lo recuerdo por ser mi primer día de bachillerato. Esperaba encontrarme con mi mejor amiga Mary, desatrasarnos un poco de las largas vacaciones y seguir igual de amigas que siempre, tomadas de la mano para continuar suscitando sospechas de lesbianismo. Acostumbraban llamarnos “Siamesas”, “dúo dinámico” o “Caribel”, que es la unión de nuestros dos nombres de pila.
Sin embargo, debido a ese extraño e indescifrable proceder impúber, no nos determinamos ese primer día de clase y de ahí en adelante despertó una mutua animadversión, que luego se tradujo en tontas indirectas y agravios similares, más de mi parte que de la suya. Un día Mary, en un intento infructuoso de generar alguna clase de conversación conmigo, se acercó a mi puesto y me preguntó: “¿usted ya compró todos los libros?” Yo asentí y eso fue todo.
Así transcurrieron cuatro largos meses en los que incluso llegué a llorar en secreto, hasta el día en que en una clase de artística, la profesora tenía planeado llevarnos a la sala de televisión para ver la película “El Principito” basada en el libro del mismo nombre. Este hecho no era algo usual para nosotras y supongo que fue por ello que nos llenamos de éxtasis y arrancamos corriendo hacia la sala.
Fue justo entonces que Mary yo nos cruzamos, como uno de esos momentos patéticos de las pelis rosa, en que todo a tu alrededor se detiene para ti cuando tu mirada se cruza con la de tu ser amado, excepto porque Mary no lo era y no existía más que una entrañable amistad, pasada de cursi, claro. Nos sonreímos, le dije que era bueno que viéramos una peli y más tarde nos sentamos juntas en la sala.
La peli nos resultó muy aburrida y nos la pasamos conversando, le pregunté por el saco de lana azul que llevaba puesto y que le quedaba notablemente grande, ella me preguntó por mi pelo que estaba más corto y al finalizar la peli, me invitó a pasar con ella el recreo.
Entonces llegué a mi casa muy feliz, mis padres y también los de ella agradecieron que por fin nos dejáramos de boberías y ya, seguimos siendo amigas hasta que nos graduamos del colegio, y el pasado 25 de Julio fue la primer vez que olvidé llamarla el día de su cumpleaños, que es casi la única excusa que tengo para hacerlo.
viernes 31 de julio de 2009 | Publicado por Vilma A las 6:06 AM 6 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
UN DÍA COMO HOY
Te encuentras en una calurosa población (cuya temperatura en invierno, oscila entre 26° C y 34° C), al oriente del departamento de Antioquia, a tres horas y media de Medellín (en carro, por supuesto, a pie ni lo calcules, bajo ese ardiente sol apenas sí podrías recorrer unos cuantos metros). Luego de haber pasado allí los tres días anteriores a éste, es natural que tu clara y sensible piel se encuentre achicharrada, picada por mosquitos, zancudos, ácaros, sanguijuelas, cucarrones y cuanto bicho exótico puedas imaginarte, o de lo contrario, no sabrías cómo explicar todos los rasguños, ronchas e hinchazones que te cubren de pies a cabeza.
Es tres de Julio en la mañana para dar más señas, y ahora tu familia y tú, se disponen a regresar a la civilización. En bus, porque a tu papá, le dio por evitarse la molestia de manejar. Piensas en que es una suerte que estemos en invierno, aunque después lo piensas mejor y no lo habrías notado, de no ser porque lo mencionaron los oriundos de estas tierras. Se supone que no habría inconveniente para tomar el bus que pasaría en cualquier momento por la autopista Medellín – Bogotá, por lo que ubicamos nuestro equipaje (que incluía varios kilos de zapotes, plantas y gallinas muertas, entre otros productos autóctonos de la región) cerca a la vía.
Diez minutos; quince, media hora; hora y media: habían pasado tres buses repletos que nos propusieron una reducción de mil pesos de pasaje por viajar de pie, pero tú piensas que hasta pagarías mil pesos de más por viajar sentada, así que tú y tu familia rechazan la propuesta, porque, aparte de todo, tu mamá tiene mal de ojo* (una especie de conjuntivitis contagiosa adquirida en estas tierras exóticas, que, además, produce náuseas y mareos). Para entonces ya te asalta la preocupación y comienzas a considerar la posibilidad de "echar dedo" para que cualquier caritativo personaje te haga el favor de llevarte a ti y a los tuyos de vuelta a la civilización, pero en esas, un amable lugareño vislumbra un vehículo, "está nuevecito", dice él, "de esos a veces pasan recogiendo gente, de pronto hasta los lleve".
Y sí, accede a llevarte a ti y a tu familia. Es un bus nuevo; a estrenar se dijo, de hecho, el piso y los asientos están forrados en plástico. El señor conductor aprovechó el viaje, en el que sólo debía trasladar el vehículo desde Bogotá hasta Medellín, para lucrarse de los tantos que necesitábamos transporte. De lo primero que te percatas es del gran vómito, color naranja rosáceo, que engalana el suelo del vehículo. Tú y tu hermano deciden sentarse en la banca de atrás para tener una mejor perspectiva de él. (Qué va, si hubieras visto aquel vómito antes, te habrías sentado en una de las primeras bancas, que esa desagradable cosa no estuviera dentro de tu campo visual, pero ahora no te atreverías a pasar por encima de ella y menos con el vehículo en movimiento, para no correr con la misma suerte de tu papá, pues cierta hebra de vómito fue a parar justo en uno de sus zapatos cuando hacía maniobras para atravesar el nauseabundo y espeso líquido que una chica habría arrojado horas antes, pues ya incluso se estaba secando).
Del olor, no hablemos. Confórmate con saber que al menos tenías una ventanilla lo suficientemente abierta a tu lado. Más tarde, cerca al lugar donde tus padres se habían sentado, alguien más vomita; está vez es de color amarillo verdoso, ahora, aparte de la tonalidad, hasta podrías comparar el volumen, la consistencia y la viscosidad de ambos vómitos. Piensas que esas personas que vomitaron, aprovecharon el hecho de que el bus estaba cubierto en plástico y que de seguro el conductor lo agradecería enormemente, (pues tal plástico no sólo habría de recibir vómito, sino además, sangre).
Intentas mantener la calma, porque por lo menos ya te encuentras de nuevo en la civilización; en un embotellamiento, para ser más exactos, en medio del cual escuchas un estruendo que te hace salir de tu ensimismamiento y volver la mirada hacia el torniquete, que, un joven bañado en sangre, acaba de atravesar violentamente, mientras que otro joven; que al parecer perseguía al primero, intenta también atravesarlo sin lograrlo, porque, por fortuna el bus arranca. El joven dice que lo perseguían para matarlo, que todo se debió a una riña después de un partido de fútbol. Todos los pasajeros estamos conmocionados, muchos afirman que creyeron que se trataba de un asalto y así, murmullos van y vienen.
En ese momento, alguien llega a su destino y oprime el botón para pedirle al conductor que se detenga y que abra la puerta trasera. El bus vuelve a estar en medio de un desesperante trancón y el conductor, tras abrir la puerta, olvida cerrarla de nuevo. Qué sorpresa te llevas al voltear hacia atrás y ver cómo se aproximan rápidamente varios encolerizados, cada uno con un puñal en su mano. Le cuentas a tu hermano (púbero de catorce años y 1,77 metros de estatura**) y él se pone de pie después de decirte: "le voy a pegar una patada al primero que intente subirse".
¡No!, ahora sí que no encuentras otra alternativa que gritarle al conductor que cierre la puerta y felizmente otras personas que se percatan de la situación, hacen lo mismo, el conductor obedece y tu hermano vuelve a su asiento como debe ser. Después de semejante susto y de haber dejado al joven herido en un lugar seguro; se viene el increíble e insospechado desenlace de esta historia:
2:00 p.m. aproximadamente, alguien contesta su celular, recibe; al parecer, una noticia muy sorprendente, por lo cual interrumpe su conversación para compartirla con el resto de pasajeros del bus a través de un estridente grito de emoción: "¡Liberaron a Ingrid Betancourt*** y a otros catorce secuestrados!".
Y todo el bus rompe en aplausos y jolgorios.
Tres de Julio de 2008: nunca te olvidaré.
*(Este año fue un esguince a causa de una estrepitosa caída)
** (Ahora quince años y 1.82 mts. De estatura)
***(¿Y ahora alguien celebra así por Ingrid?)
(Escrito hace un año)
viernes 3 de julio de 2009 | Publicado por Vilma A las 12:14 AM 3 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
Ehh, sí, tampoco yo puedo creerlo.
Tres casetes mini DV editados, tres semanas de tiempo invertido, veinte equipos en la sala de edición, un casete mini DV extraviado; uno, de los veinte equipos, que se infecta de un virus de esos que no le deseas ni a tu peor enemigo. Tres semanas de tiempo perdido. Un equipo en la sala de edición mil veces madreado. Ningún Backup.
David Carradine, Farrah Fawcett, Michael Jackson (tres). El calendario Maya termina el 12 de Diciembre de 2012, día en el que, la tierra pasará por todo el centro de la galaxia y una alineación planetaria podría provocar que salga de su órbita. Nostradamus y no sé qué otros profetas, porque sólo he escuchado de Nostradamus, predijo que ese día sería el fin del mundo. Yo cumpliría años al día siguiente, es decir, 13 de Diciembre. Me temo que no llegaré a los 12+12, porque serían 24 los años que habría de cumplir. Hace unas horas vi un desfile de motos Harley Dav... Y nada, por si no lo has notado ya, ando paranoica.
viernes 26 de junio de 2009 | Publicado por Vilma A las 1:59 AM 5 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Y pongo etiqueta por primera vez otro síntoma del fin del mundo.
EMERGENCY POST
Podría escribir sobre que, desde hace 23 días, estoy en paro después de ocho semestres de carrera ininterrumpida, o sobre que el viernes pasado se fue la luz en medio centro de la ciudad -por lo que tuve que subir dieciséis pisos de escaleras- y me encuentro con que, en el hotel del frente, una pareja abre al máximo su ventana, empieza la larga fase de cortejo y sigue con… la próxima fase, -y ya sabes que dieciséis pisos no son cualquier cosa y que tenías que descansar en cada uno-. También podría escribir sobre que si ayer estuviste alrededor de las 3 y 30 a.m. en las afueras de la Octava, pudiste, seguramente, apreciar el vómito que derramé. Lo sé, es patético. Pero no, más bien apelo a mi último recurso para lo que ya debes suponer, faltando una hora para que se acabe este inoficioso mes de Mayo.
domingo 31 de mayo de 2009 | Publicado por Vilma A las 10:54 PM 5 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
Ojos que no ven...
Un domingo cualquiera, eres otra pasajera más del metro que pasa inadvertida, llevando consigo un morral y una bolsa negra, tal como tantos otros pasajeros. Tu destino está en la última estación y tú abordas el tren en la primera. Cuando faltan dos estaciones para la última, la bolsa negra; que parece contener algo redondo, se desprende de tus manos y echa a rodar por el piso del vagón. No es nada raro que dejes caer algo; de hecho, lo raro sería justo lo contrario. Sin embargo, esta vez te aterrorizas un poco, y cuando intentas recuperarla, un señor al que la bolsa le fue a parar en sus pies, lo hace por ti. Te la entrega, le agradeces, y no puedes evitar reír maliciosamente, así como el resto de tu viaje no haces otra cosa que contener la risa.
Un día debes ser parte de la producción de un corto de medio pelo, años antes; un cura decide donar al morir su esqueleto a un colegio católico con fines académicos, ahora para el corto es necesaria una calavera que ha de aparecer por menos de cinco segundos, resulta que eres la sobrina de la rectora del colegio que tiene el esqueleto del cura pendiendo de unos cables en el laboratorio de biología y… Así es como fue a parar la cabeza del padre Hernando en las manos de aquel gentil señor que se ofreció a recogerte tu bolsa negra.
lunes 20 de abril de 2009 | Publicado por Vilma A las 4:37 AM 7 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
TEMPRANAS DECEPCIONES AMOROSAS
· Iván fue el primer chico al que llegué a mirar con ojos que no fueran los de: “eres niño y por lo tanto, te odio”. Qué sé yo, pero encontraba algo en él que me atraía, a pesar de que era un enano imbécil fastidioso de mierda. Un día, hasta escribí su nombre con un pedazo de adobe en el piso empedrado que cubría toda la manzana. Procuré cambiar de letra, como si alguien, además de mis compañeras de colegio y mi profesora, la conociera. Me retaba a competencias de atletismo, siempre le ganaba y por eso (aparte de porque era niña) me odiaba. Igual, no me gustaba tanto como para dejarme ganar, mi reputación en ese entonces dependía de qué tan rápido podía correr. Otro día sé que estaba intentando aprender a montar en bicicleta (decisión que tomé después de que mi hermano 5 años menor aprendiera antes que yo), cuando, lo veo a él y entonces hago el máximo esfuerzo, me concentro cuanto más puedo y hago empleo de todo mi equilibrio posible hasta que avanzo más de veinte metros sin poner un pie en el suelo. No pude ocultar mi alegría y emoción cuando, tras de mí, lo escuché decir: “jum, por fin aprendió, casi que no”. Gracias, Iván, por vos aprendí a montar en bici. Y de resto, púdrete.
· Sebastián era hijo de un amigo de mi papá. Yo siempre me quedaba largo rato mirándolo con cara de idiota. Sus dos hermanas, eran mis amigas. Un día cometí el grave error de confesarles lo que sentía por Sebastián. Ellas se burlaron de mí y me dijeron que él ya tenía novia. Desde entonces, los odio a los tres.
· Esteban fue mi amor platónico por tres años. Cuando mi tía monja me daba dulces, yo los rifaba entre los vecinos de la manzana. El ganador sería quien adivinara el número entre el uno y el mil que yo tenía en mente justo en ese momento, y que no había anotado en ninguna parte. Casualmente, Esteban siempre ganaba. De vez en cuando, también me retaba a una competencia de atletismo, porque sabía que no me negaría y que habría de vencerme. Era el que más rápido corría de la manzana, lo que lo hacía el más atractivo entre las chicas, que sólo éramos Laura y yo. Un día, me pidió que le guardara un billete de dos mil pesos mientras él disputaba de un partido de fútbol. Fue uno de los momentos más felices de mi vida hasta entonces. Igual, era un estúpido, engreído, arrogante, ridículo y patético impúber que puede irse por un caño.
lunes 6 de abril de 2009 | Publicado por Vilma A las 6:02 AM 6 empeliculados(as) Enlaces a esta entrada
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