viernes, 1 de octubre de 2010

MI MADRE LEE ESTE BLOG

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Aquí tendría que incluir un emoticón que se desmaya súbitamente. Me enteré de casualidad, cuando mi hermano me contó que la había visto leyendo palabra por palabra, entrada por entrada, muy religiosamente, releyendo inclusive tres o quizá cuatro veces, con tal devoción que cualquiera se sentiría intimidado de volver a poner una letra minúscula en él.

Pero qué importa, dirás; despúes de todo no es que hayas revelado en tu blog íntimos y oscuros secretos que nunca antes habían salido a la luz. Tienes razón, tendré que decir; pero de cualquier modo necesitaba una excusa para no publicar más aquí, una que no fuera ni pereza, ni tedio ni falta de inspiración. Madre, seguro estarás leyendo esto por cuarta vez justo ahora. Te declaro culpable del abandono de este blog.

lunes, 26 de abril de 2010

De eso han pasado casi ocho años ya

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Atravieso el patio del colegio. Mary va conmigo, llevamos puesto el uniforme de educación física y un saco azul de lana. Noto cómo, desde donde se encuentra, me mira fijamente. Al fondo, nada más silencio. Siento el peso de su mirada, lo juro. Aunque la esquive no puedo dejar de sentirla, como si me envolviera del todo. No hubiera podido jamás pasarlo por alto.

- Mira cómo me mira – le digo a Mary, sin ni siquiera considerar la posibilidad de que la mirada fuera para ella-.
-
Cae la tarde. Subo despacio las escalas, Mary se me adelanta. Llego al punto en que las paredes me ocultan de su ángulo de visión. Es justo ahí, en ese momento exacto, que tengo la necesidad de devolverme, sólo hasta el límite entre las rejas y la pared, sin que él me vea, para verlo yo. Y de nuevo lo juro: lo siento como un imán, nada más me falta ser de metal para pasar por entre las rendijas a una velocidad increíble, atravesar el recinto y estar irremediablemente pegada de él. Era una sensación de inevitabilidad. De ella no he podido librarme por completo.

Le digo a Mary que aquel chico me atrae, ella se ríe. Busco una excusa para bajar de nuevo. Un momento después ya habíamos bajado por las otras escaleras, que estaban cerca a la puerta, y cerca a él. Le estaba dando la espalda. Me quité el saco de lana con un gesto exagerado, sólo porque sabía que me estaba mirando. Algo de la piel de mi tórax, quedó al descubierto por unos segundos.

Salimos. Caminamos por la acera, rumbo al mall que quedaba a dos cuadras. Mary venía diciendo que estaba muy llena y que iba a vomitar. Dobló su cuerpo hasta que la cara le quedó entre las piernas y produjo un sonido gutural, en son de broma. Fue por eso que lo vio a él detrás, aproximándose. Me lo hizo saber y yo no pude creerlo, aunque pensé que lo más lógico era que iba para su casa, y esa era la única acera de la calle. Cuando se paró a mi lado y me dijo: “hola”, pensé entonces que casualmente me habría visto hace poco, y que ahora me dirigía un cordial saludo como el que cualquier persona le haría a algún conocido. Luego, para cuando me preguntó que qué hacía a esa hora en el colegio, sabiendo que mi jornada terminaba poco después del medio día, pensé que quizá esa duda fue la que le motivó a hablarme, y entonces le respondí que estábamos alfabetizando. Ya para cuando, después de un intercambio más de palabras, me dijo que temía hablarme porque yo bien podría pensar que él no era más que un aparecido, y que le gustaría seguir hablando conmigo… No pude pensar nada.

Para entonces ya habíamos llegado al mall, y Mary, en un acto que siempre le he de reprochar, se detuvo. Yo alcancé a avanzar un par de metros más con él. Le dije que habíamos llegado, y él entonces se despidió con un beso en la mejilla.

martes, 16 de febrero de 2010

Top 5 Cosas qué hacer para el desparche absoluto

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5. Revisar "Mis Documentos". Borrar algunos.

4. Comentar entradas antiguas de otros blogs.

3. Mirar fijamente el monitor...

2. Leer comentarios en otros blogs.

1. Publicar en tu blog.

jueves, 28 de enero de 2010

Un montón de cosas que a nadie interesan

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Llevo mucho tiempo en vacaciones y ya estoy hartándome. Tengo una marca violácea en la muñeca, consecuencia de pasar 23 horas diarias clickeando aquí y allá, jugando todos los juegos habidos de Facebook: los de Playfish, una cantidad que tratan sobre desaparecer, juntar y explotar bolitas; cartas, juegos para chicas en los que debes vestir, peinar y maquillar correctamente a la modelo; juegos clásicos como Tetris y Pinball, juegos en los que debes esquivar obstáculos. Gracias a ello, tengo que mantener funcionando mi restaurante, mi hotel y mi granja (estoy cansada de arar la tierra); además de alimentar, bañar y comprarle a mi mascota todo de lo que ella se antoje. Mi mascota tiene más ropa, muebles, electrodomésticos, adornos, plantas, juguetes y dinero de los que jamás podré tener.

Se supone que había establecido una rutina de caminatas y que lo haría por lo menos dos veces en una semana. Sin embargo no camino desde la semana pasada, así que no sé a dónde irá a parar mi rutina. Algo bueno: ¡estoy aprendiendo a conducir! Al principio no podía ni siquiera sacar el pie correctamente del embrague. Ahora hasta incluso “moví” el carro una distancia aproximada a la que hay entre dos estaciones de Metro. Sobra decir que me pasé de un carril a otro sin la debida precaución (y además sin motivo), que en lugar de meter primera metí tercera y que sudé a mares, por los nervios y por el calor de Medellín, que últimamente parece más insoportable que de costumbre.

A decir verdad, estas vacaciones no han estado tan mal. Me tiré de un puente (no con ánimos suicidas) y… Bueno, en todo caso las he tenido peores. Además he visto mucha televisión, supongo que en la hora restante del día en la que no he estado en frente de un monitor. Veo todos los programas de belleza, moda, salud, decoración de interiores y cocina que Discovery Home & Health pueda ofrecer. Además de los malditos programas de Discovery Travel & Living, que odio con todo mi ser por hacerme sentir más pobre de lo que ya soy, y por antojarme de viajar a sitios tan recónditos y de conocer las 10 mejores jugueterías del mundo. Por supuesto veo en ese canal a Anthony Bourdain, con quien incluso soñé. Aunque habría agradecido que en el sueño estuviéramos en un destino más emocionante, pero… ¿Venezuela?... Como que ahora mismo no se me antoja mucho, y aparte ya fui por allá una vez.

Veo Extreme Makeover en People & Arts, deseando que alguna vez les dé por venir a Colombia. Estaría feliz de que demolieran mi casa con todo y la casa de encima, la de los vecinos ruidosos que escuchan rap local en las mañanas. Y bueno, veo History, Infinito, videíllos en VH1, E Entreteinment, Gourmet Channel, pelís en Cinemax y en algunos otros canales, Dr House y obviamente evado RCN y Caracol. En fin, veo un montón de basura y algunas pocas cosas interesantes y espero con ansias la última temporada de Lost, de la cual (por idiota) ya leí unos cuantos spoilers.

Hablando de la evolución humana, se supone que hoy en día a muchos no les salen las cordales porque comemos alimentos más procesados y fáciles de morder. Además, que los dedos meñiques de los pies, cada vez serán más pequeños en las futuras generaciones hasta llegar a desaparecer; pues además de que usamos zapatos, las superficies por las que caminamos cada vez son más planas. ¡Y mi amiga Mary que se avergonzaba de sus deditos meñiques sin uñas!... Si supiera que estaba un paso por delante en la cadena evolutiva. Pues bueno, esto para decir que he perdido la esperanza de evolucionar. Me están creciendo las cordales, y si tienes menos de 25 años y no te han salido, te podrán salir aún, según me dijo la odontóloga. Mejor que no te hagas muchas ilusiones. Por último, odio la plantilla de este blog, pero me da pereza cambiarla. Cada vez, además; me da más pereza publicar algo aquí. En fin, feliz resto de año.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Another day to die

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Abro la puerta de casa y todo está donde debe estar: oscuridad; silencio a excepción de unos esporádicos ronquidos, unos zapatos que no me pertenecen al lado del computador. Camino hasta mi cuarto y me encuentro haciéndolo del mismo modo de siempre: cautelosa, evitando al máximo producir cualquier ruido que saque del sueño al resto de personas con quienes vivo; procurando no tropezar con nada, a veces con éxito y otras haciendo fuerza porque el estruendo no lo haya sentido nadie más que yo. Busco a tientas una pijama en mi closet. La luz es más que poca así que agarro lo primero que se siente suave al tacto, que luego resulta ser en efecto una pijama; y nueva, además. Eso es algo realmente extraño así que supongo que tengo esperanzas, y voy con toda a lavarme los dientes, con la sospecha de que esta vez quedarán más blancos de lo usual.

Mis dientes parecen no haber experimentado ninguna clase de transformación, no son ahora ni más blancos, ni blancos. Sin embargo hace más de 2 años que no estreno ninguna pijama y eso me reconforta; aunque sé que exagero, pero prefiero no hacer la cuenta. Oigo pólvora allá afuera, pero no es nada raro por esta época. Así que, decido cambiar un poco las cosas: ya no podría entrar a mi casa victoriosamente; con arrojo, temeraria; dando tumbos. En cambio, escribo una entrada para este blog abandonado, a ver si siento que hoy es un día especial.

lunes, 5 de octubre de 2009

Querido diario:

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Oh sí, hace unos seis años; cuando tenía 14, fui más cursi y patética de lo que soy ahora.
No modifiqué más que un par de tildes y creo que incluso transcribí ciertos errores ortográficos sin tener consciencia de ellos. Claro, de los de redacción sí soy medianamente consciente, pero no los corrijo por honor a la verdad. Y, por último, creo que esto es lo bueno de escribir un diario: poder reírse de sí mismo en el futuro.

Marzo 18 /03

Hoy vi a Felipe, después de tanto tiempo; después de inventarme mil cosas para olvidarlo, después de haber conocido a su novia, después de disminuir el número de veces diarias en las que pienso en él y después de odiarlo algunas veces y otras; resignarme a tratar de olvidarlo, pero sin ser capaz de odiarlo. Hoy lo vi y no sé si quedé igual o peor que antes, detestándolo porque no me volteó a mirar o queriéndolo más porque estaba divino. No sé, lo que es seguro es que me dejó más confundida que antes y también muy sorprendida, no entiendo cómo es posible que durante días pasados y toda la mañana de hoy estuve pensando en él, deseando que me viera y justo eso ocurre alrededor de las 12:35 p.m.

Creo que cuando lo vi lo reconocí más por la ropa que por cualquier otra cosa, porque estaba vestido como siempre, con su buzo negro y su jean azul roto y luego me di cuenta que tenía el pelo más largo… Bueno, tanto tiempo sin verlo… Y no cambiaré de opinión al pensar que soy una idiota pensando en alguien que tiene novia y que no me da ni la hora y creyendo estar enamorada de alguien que no me corresponde, cuando se supone que hay algo llamado “reciprocidad”. No sé qué siento por Felipe, sólo sé que “¡lo siento!”, pero no puedo hacer nada para evitarlo.

Abril 2 /03

Ayer y hoy recibí en la noche dos llamadas telefónicas de la misma persona: Laura. Para hablarme de la misma persona: Felipe. Y también, ambas llamadas me destrozaron, no sé por qué pero lo hicieron. Alrededor de las 10 p.m. fue la primera: “Felipe se agarró con un man; “Gokú”, en plena salida del integrado. Dicen que Felipe quedó sin ceja y que esa peleíta fue ocasionada porque el pasado viernes, el tal “Gokú” echó a Felipe del parque.”

Abril 3 /03

Continuación

Hoy no fue, no es ni será mi mejor día. En pocas palabras me siento fracasada y decepcionada, y no es precisamente por Felipe, pero eso me acaba de aburrir mucho más. Continuando con la historia de Felipe, Laura después de la pelea obviamente se fue para su casa y vio a Felipe no sé por cuál hueco de Aliadas, al parecer muy triste.
Y de lo que pasó ayer puedo decir más: Felipe estaba en la salida de ese colegio y Laura escuchó que él estaba diciéndole a Cristian que “Gokú” le había dado muy duro pero que él también le dio su merecido, y que antes de que lo metieran a la cárcel, iba a ir al comando a denunciar a ese otro tipo. Y luego Laura iba caminando para la casa con dos amigas y Felipe y Cristian iban en la bicicleta y casi que las atropellan, entonces Laura no sé qué cosas le empezó a decir y Cristian entonces dijo: “¡¿Quiere que la levante?!” y Laura le respondió: “¡Levántese usted!”, entonces no sé qué entendió ese peladito que le dijo que él ya lo tenía muy grande y Felipe dijo: “eso sí es verdad, porque tiene una hernia ahí”… Me parece estúpido… Entonces luego Laura lo volvió a ver en el parque y Felipe la miró muy feo, pero en cambio las dos tontas amigas de Laura empezaron dizque a silbarle y a decirle “papi” que porque estaba muy bueno… Qué rabia…

lunes, 31 de agosto de 2009

No se la deseo a nadie y aún así...

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  • Me cortó el pelo a la altura de la oreja cuando tenía tres años, mientras dormía.
  • Desde los dos hasta los cuatro años, me aplicó champú de manzanilla en el cabello y me obligó a permanecer media hora con él, con tal de verme lo más rubia posible.
  • Me tomó al menos una foto por mes desde que nací, pese a que me atemorizaba ser fotografiada.
  • En los parques de diversiones, no podía montar en nada que a su criterio fuera peligroso; es decir, en nada divertido.
  • Era la rectora del colegio en el que por lógica estudiaba, así que le ordenaba a la profesora de educación física que no me forzara haciendo demasiado ejercicio. Prueba de ello es mi deplorable condición física actual.
  • Del mismo modo, podía cambiar de curso a compañeras que considerase malas influencias para mí, si lo creía necesario.
  • Mientras cursé el bachillerato, me estuvo prohibido comprar Coca – Cola (mi gaseosa favorita) en la tienda escolar. En cambio, debía tomar diariamente Malta, pues, según ella, es una bebida alimenticia.
  • Me dejó de hablar al enterarse que salía con un chico.
  • Cuando le daba clases de “Word”, me dijo que no habría de usar tipos de letra como “Times New Roman”, “Century, “Courier New” entre muchas otras, argumentando que no sabía escribir en inglés.
  • Desde el pasado mes de Abril y tras más de 20 años viviendo a máximo nueve cuadras de mí, mi tía monja tuvo que mudarse al vecino departamento de Santander. Y, pese a todos los pronósticos, se le extraña.

viernes, 31 de julio de 2009

UNA DE TANTAS COSAS CURSIS

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25 de Enero de 1999; muchos lo recuerdan por ser el día en que un terremoto arrasó con la ciudad de Armenia, yo lo recuerdo por ser mi primer día de bachillerato. Esperaba encontrarme con mi mejor amiga Mary, desatrasarnos un poco de las largas vacaciones y seguir igual de amigas que siempre, tomadas de la mano para continuar suscitando sospechas de lesbianismo. Acostumbraban llamarnos “Siamesas”, “dúo dinámico” o “Caribel”, que es la unión de nuestros dos nombres de pila.
Si se enterara de esto, me mataría.

Sin embargo, debido a ese extraño e indescifrable proceder impúber, no nos determinamos ese primer día de clase y de ahí en adelante despertó una mutua animadversión, que luego se tradujo en tontas indirectas y agravios similares, más de mi parte que de la suya. Un día Mary, en un intento infructuoso de generar alguna clase de conversación conmigo, se acercó a mi puesto y me preguntó: “¿usted ya compró todos los libros?” Yo asentí y eso fue todo.

Así transcurrieron cuatro largos meses en los que incluso llegué a llorar en secreto, hasta el día en que en una clase de artística, la profesora tenía planeado llevarnos a la sala de televisión para ver la película “El Principito” basada en el libro del mismo nombre. Este hecho no era algo usual para nosotras y supongo que fue por ello que nos llenamos de éxtasis y arrancamos corriendo hacia la sala.

Fue justo entonces que Mary yo nos cruzamos, como uno de esos momentos patéticos de las pelis rosa, en que todo a tu alrededor se detiene para ti cuando tu mirada se cruza con la de tu ser amado, excepto porque Mary no lo era y no existía más que una entrañable amistad, pasada de cursi, claro. Nos sonreímos, le dije que era bueno que viéramos una peli y más tarde nos sentamos juntas en la sala.

La peli nos resultó muy aburrida y nos la pasamos conversando, le pregunté por el saco de lana azul que llevaba puesto y que le quedaba notablemente grande, ella me preguntó por mi pelo que estaba más corto y al finalizar la peli, me invitó a pasar con ella el recreo.
Entonces llegué a mi casa muy feliz, mis padres y también los de ella agradecieron que por fin nos dejáramos de boberías y ya, seguimos siendo amigas hasta que nos graduamos del colegio, y el pasado 25 de Julio fue la primer vez que olvidé llamarla el día de su cumpleaños, que es casi la única excusa que tengo para hacerlo.