Aquí tendría que incluir un emoticón que se desmaya súbitamente. Me enteré de casualidad, cuando mi hermano me contó que la había visto leyendo palabra por palabra, entrada por entrada, muy religiosamente, releyendo inclusive tres o quizá cuatro veces, con tal devoción que cualquiera se sentiría intimidado de volver a poner una letra minúscula en él.
Pero qué importa, dirás; despúes de todo no es que hayas revelado en tu blog íntimos y oscuros secretos que nunca antes habían salido a la luz. Tienes razón, tendré que decir; pero de cualquier modo necesitaba una excusa para no publicar más aquí, una que no fuera ni pereza, ni tedio ni falta de inspiración. Madre, seguro estarás leyendo esto por cuarta vez justo ahora. Te declaro culpable del abandono de este blog.
Porque de gacela a centella no hay sino un par de zancadas
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Harto se burló de mí la comadre querida el día que conté en la más
desierta de las redes sociales las peripecias que tuve que hacer para
alcanzar la ruta...
Hace 12 horas





4 empeliculados(as):
O sea que mis comentarios también ... O.o jejeje. Bueeh, igual quedé como comentarista estrella hasta la última entrada :P, merezco un gran premio.
Pues es una lastima que dejes el blog, porque es muy buen blog. Me gusta mucho lo que escribes y bueno, ojalá abras otro o decidas seguir con este mismo, o escribas en otro medio... estaré ahí para leerte.
Ahhhh, con razón el abandono... snif, snif, snif...
Hola, no se si me recuerdas, comenté unas veces... Lastima que se finalice tu blog, espero que puedas seguir escribiendo
Tomás
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